No hace falta más que echar la vista un poco hacia atrás para que comprobar que gracias a los cada vez más adictivos podcasts de true crime y sobre todo a tremendamente populares series como la tristemente cancelada Mindhunter o la exitosa Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, la cultura pop sigue fascinada con los asesinos en serie. Y por supuesto, en Esquire también lo estamos.
Es una extraña e inquietante afición, lo reconocemos. Tan responsable de muchas de nuestras noches de insomnio como de casi la mitad de la carrera de David Fincher. Pero es que más allá de los horribles de detalles de sus múltiples crímenes, estos seres despiadados han sido capaces de generar noticias de esas que cuando aparecen en la pantalla del móvil no puedes evitar hacer ‘click’ en ellas: el asesino en serie que se declaró en huelga de hambre porque quería una PlayStation, cuando resultó que el asesino en serie más famoso de Suecia en realidad no había matado a nadie o el noble paladín de Juana de Arco que terminó siendo un, por supuesto, asesino en serie.
Los asesinos en serie más sanguinarios de la historia
Solo uno de ellos se ha ganado el puesto entre los 25 horribles, horribles seres humanos que mataron a muchos otros seres humanos, al lado de los infames Jeffrey Dahmer o Ted Bundy. Según avances por sus tropelías sabemos que te a va a ser difícil creer que tales monstruos hayan existido fuera del guion más horrendo de una película de terror. Y, sin embargo, son muy reales.